Metodología AGILE

Al momento de encarar un proyecto (no solo en marketing digital), es necesario tener en claro la metodología que optaremos, necesario para saber bajo qué conjunto de normas, reglas y valores desarrollaremos nuestro trabajo y cómo las aplicaremos en equipo. AGILE es una metodología que surge en 2001, en el contexto del desarrollo de software, respondiendo a la necesidad de respuestas más ágiles de un sector que no podía optar por ser rígido.

¿Por qué surge la metodología AGILE?

En los últimos años, su popularidad se ha extendido a numerosos sectores que se han nutrido de este enfoque basado en la respuesta dinámica a los cambios y la flexibilidad. Así, como su nombre lo indica, la metodología AGILE refiere a metodologías de trabajo ágiles y se basa en técnicas con un enfoque incremental e iterativo para gestionar los proyectos.

La idea bajo estos preceptos es seguir un ciclo de vida de proyecto caracterizado por una fuerte capacidad de adaptación frente a los cambios. A diferencia de otras metodologías de trabajo, no se hace excesivo hincapié en diseños o planes por adelantado sobre los cuales se trabaja para desarrollar el proyecto, sino que se busca que el producto vaya evolucionando a lo largo del desarrollo del proyecto.

Asimismo, una característica clave de la metodología AGILE es la capacidad de presentar el desarrollo del trabajo de forma periódica cada determinado intervalo de tiempo, que usualmente son conocidos como sprints y que también sirven para recibir feedback del cliente y poder hacer modificaciones al trabajo de forma constante.

Principios de la metodología AGILE – El manifiesto ágil

Contextualizado en el desarrollo de software, la metodología en sí se desprende de un manifiesto presentado por diecisiete especialistas del sector, todos críticos de los modelos formales de mejora del desarrollo de software basados en procesos, a los que consideraban como pesados, rígidos y muy dependientes de las planificaciones iniciales, lo que los hacía incapaces de adaptarse correctamente a cambios en el desarrollo del trabajo.

Sin entrar en detalles sobre cuestiones técnicas relativas al desarrollo de software, delinearemos los principios del manifiesto y con esto entenderemos más:

  1. Individuos e interacciones por sobre procesos y herramientas
  2. Software funcionando por sobre documentación extensiva
  3. Colaboración con el cliente por sobre negociación contractual
  4. Respuesta ante el cambio por sobre seguir un plan

Los 12 principios del manifiesto ágil en Wikipedia

De estos principios se desprenden las ideas principales de la metodología AGILE. Así, podemos ver que se le da una gran importancia a las personas y cómo interactúan dentro de un equipo para entender cómo funcionan éstos como conjunto, más que hacer excesivo foco en los procesos a seguir. Dado que existen numerosas formas de lograr un resultado óptimo, y es preferible lograr un equipo de trabajo sano y que se sienta cómodo al trabajar, y que de esta forma logren hacer el trabajo mejor, más que impartir procesos y herramientas.

Otro principio fundamental que observamos en estos puntos tiene que ver con la adaptabilidad al cambio. Siguiendo esto, se apunta a la colaboración constante con el cliente, entendida como una retroalimentación entre ambas partes para lograr un mejor producto, más que el enfoque en la negociación formal. Esto da lugar a la necesidad de introducir cambios constantes al producto, por lo que muchas veces el plan inicial trazado será revisionado y adaptado a las nuevas condiciones. Debido a esto, el equipo debe estar abierto al cambio y ser capaz de introducir dichos cambios de forma ágil.

Lo que es importante destacar, asimismo, es que por más que se hagan foco en estas cuestiones, no deben dejarse de lado el resto. Los procesos y las herramientas, la documentación, la negociación contractual y el plan inicial tienen importancia y bajo ningún punto de vista deben desestimarse, pero para esta metodología no son más importantes que los individuos y sus interacciones, el software funcionando, la colaboración con el cliente y la respuesta ante el cambio.

Como el mismo manifiesto de esta metodología dice, “nuestra mayor prioridad es satisfacer al cliente mediante la entrega temprana y continua de software con valor. Aceptamos que los requisitos cambien, incluso en etapas tardías del desarrollo. Los procesos Ágiles aprovechan el cambio para proporcionar ventaja competitiva al cliente”

Metodología AGILE más allá del desarrollo de software

Al principio de este post nos referíamos a que esta metodología de trabajo se había expandido más allá del mundo del desarrollo de software. En efecto, esta metodología de trabajo es sumamente flexible, por lo que puede ser aplicada al desarrollo de diversos proyectos más allá del sector. Nosotros la usamos, y tenemos foco en marketing digital.

Este tipo de metodología debe entenderse como una forma novedosa de organizar proyectos, por más que tenga casi dos décadas, ya que nos permite contar con una gran flexibilidad e incluso cambiar completamente nuestra dinámica de trabajo. En efecto, la metodología AGILE es sumamente versátil, y nos permite introducir cambios sustanciales en nuestras formas de trabajar, tanto a nivel interno, en cuanto a nuestro equipo, personas y su interacción, como a nivel externo, en cuanto a la comunicación con clientes y a la forma en la que presentamos las diferentes etapas de nuestro trabajo.

Debido a todo esto, podemos decir que AGILE tiene un componente fuertemente filosófico, relacionado al mundo de los valores. En sectores basados en la vorágine constante y en la necesidad de superarse momento a momento, nunca está de más seguir una metodología que nos aporte valores fundamentales para la gestión de nuestras relaciones como forma de potenciar el desarrollo de nuestros proyectos.

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